Maternal

De 12 meses a 3 años.

Maternal es un espacio dirigido a niños de 1 a 3 años. La maestra trabaja con ratios reducidas para poder acoger todas las necesidades de los niños de forma armónica. Trabajamos en un ambiente hogareño, cálido y cercano, en el que los niños encuentran en el espacio una prolongación de su propio hogar.

La etapa de 0 a 3 años es la etapa más «sensible» en la vida de un ser humano, es donde se sientan las bases en su pensar, sentir y actuar. Lo que se haga de forma correcta o errónea en estos años, influirá de forma positiva o negativa el resto de la vida del niño.


El objetivo de esta etapa es alcanzar un crecimiento sano y una estructuración de los órganos cada vez más detallada, y para ello el niño necesita, además de alimento, posibilidades de vivencias sensoriales activas, ya que éstas estructuran y diferencian el cuerpo entero.

La configuración física, concretamente la motriz y la sensorial, sienta en primer lugar las bases para que las actividades anímicas y mentales puedan desarrollarse de manera saludable y duradera. El camino hacia el exterior prepara el camino hacia el interior. El niño debe saber erguirse para poder entender el mundo; debe ser capaz de alcanzar las cosas para poder concebirlas; debe poder oler y saborear las cosas, cogerlas y tocarlas con la mano, para percibir el mundo como algo concebible, manejable y accesible. La capacidad intelectual que se da posteriormente no se adquiere mediante conocimientos intelectuales, sino mediante actividades «palpables» que el niño realiza durante la primera infancia, las cuales se reflejan en estructuras similares en los órganos y el cerebro. Las fuerzas que hacen al principio que el cuerpo crezca y se forma son las mismas que, más adelante, se transforman y manifiestan como fuerzas de la imaginación, el pensar y la reflexión.


La Pedagogía Waldorf apuesta por la sostenibilidad y por ello se acoge al siguiente principio:

«Dejad tiempo a los niños para que den cada paso de acuerdo con sus propias necesidades individuales. Cuanto más puedan madurar sus capacidades básicas, mayor será el fortalecimiento del niño».


¿Cómo trabajamos?

– Acogemos al niño de forma respetuosa y amorosa, siendo conscientes de la etapa tan delicada que atraviesan. Para ello tendremos en cuenta su estado madurativo, así podremos acompañar su desarrollo mediante una observación participante: el maestro observa mientras trabaja y atiende a los pequeños. Los niños aprenden por imitación por lo tanto es fundamental que el maestro realice tareas «reales» (limpiar, cocinar, tejer…) y con un sentido, para que los pequeños aprendan y absorban el mundo que les rodea de forma coherente. También como maestros damos mucha importancia a cómo nos dirigimos a los niños: gestos, palabras, actitudes, acciones… Los niños absorben todo con cada poro de su piel y cada célula de su cuerpo, por eso el trabajo interior del maestro es tan fundamental en esta pedagogía. Los niños imitan aquello que hacemos y decimos pero lo más importante, aquello que llevamos por dentro y cómo somos.

– Trabajamos de forma rítmica, en momentos de concentración (comida y aseo, actividades artísticas, corros, canciones y juegos de dedos, cuento…) y expansión (juego libre no dirigido y movimiento autónomo); así los niños van desarrollándose de forma calmada y a su ritmo, en función del momento madurativo en que se encuentren.

– En nuestro trabajo diario con los niños, tenemos muy en cuenta otros autores como Emmy Pikler y Sally Goodard. Profesionales de larga trayectoria que han investigado y estudiado durante años cómo el movimiento y el juego libre son la base de un sano desarrollo tanto en lo físico, cognitivo y emocional.

– El período de adaptación lo realizamos con las familias presentes. Los niños necesitan tiempo y espacio para hacer un vínculo sano con el educador/a de referencia, por ello también es fundamental que se haga desde la paciencia, dándole al niño la oportunidad de poder convivir en el  mismo ambiente con la maestra de referencia y su familia. Eso también da confianza a la familia, ya que tiene la oportunidad de ver cómo se trabaja y cómo se encuentra su pequeño. La confianza entre padres y maestros es fundamental y básica para que los niños crezcan en armonía.

– Los materiales que utilizamos son naturales y sostenibles. Esto favorece el desarrollo de los sentidos y conecta a los niños con el entorno natural al que pertenecen, fomentando valores medioambientales y ecológicos en el futuro.

– El contacto con la naturaleza es fundamental y básico para un sano crecimiento y desarrollo de su cuerpo; así también favorece la conexión entre mente y emociones. Los niños aprenden y maduran de forma armoniosa si están en relación directa con un medio natural. Los beneficios son bien conocidos desde diferentes estudios, así como sus efectos negativos si los niños no la tienen cerca o no pueden disfrutar a diario de sus beneficios.

«El niño ha de ser recibido con respeto, educado con amor, puesto en la vida finalmente en libertad». Rudolf Steiner.